Tierra de Crecimiento Psicología
Hay una pregunta que cada vez más personas se hacen antes de buscar un psicólogo, o en lugar de buscarlo: ¿puedo simplemente hablar con ChatGPT? Tiene lógica. Está disponible a las tres de la mañana, no juzga, no tiene lista de espera y, en muchos momentos, parece entender exactamente lo que estás diciendo.
Estudios recientes de la Universidad de Stanford muestran que más del 20% de usuarios frecuentes de IA conversacional la utilizan como apoyo emocional al menos una vez por semana. Un análisis publicado en Digital Health en julio de 2025, que estudió todos los posts de Reddit de 2024 con las palabras clave «ChatGPT» y «therapy», encontró que los usuarios la usaban para gestionar problemas de salud mental, buscar autoconocimiento, obtener compañía y aprender sobre sus propias emociones. La herramienta tiene un atractivo real. Y tiene límites reales.
Este artículo no va a decirte que la IA es mala o peligrosa. Va a explicarte qué está ocurriendo cuando le cuentas tus problemas a un chatbot, qué puede aportarte eso y dónde se acaba lo que puede hacer, porque esa diferencia importa más de lo que parece.
La IA conversacional cubre necesidades que el sistema de salud mental no está cubriendo bien. En España, el tiempo medio de espera para acceder a psicología en la sanidad pública supera los tres meses. La sesión privada tiene un coste que muchas personas no pueden asumir de forma continuada. Y el estigma, aunque ha bajado, sigue haciendo que mucha gente prefiera contarle algo a una pantalla antes que a alguien que la conoce.
Dicho eso, lo que el análisis de Reddit mostró con más claridad no es que la gente confunda la IA con un psicólogo. Es que la usa para cosas muy concretas: externalizar pensamientos que no saben cómo manejar, repasar una conversación difícil que tuvieron, ordenar lo que sienten antes de poder contárselo a alguien, o simplemente no estar solos a una hora en la que no hay nadie disponible.
Eso tiene valor. El problema no es usar la IA. El problema es lo que ocurre cuando se convierte en el único recurso, o cuando lo que realmente se necesita no puede darlo ninguna herramienta.
Un estudio publicado en Frontiers in Psychiatry en 2024, que sometió a ChatGPT a tres escenarios clínicos de distinta complejidad, encontró que mientras en casos simples las respuestas eran relativamente adecuadas, a medida que la complejidad clínica aumentaba las recomendaciones se volvían inapropiadas e incluso potencialmente peligrosas. La conclusión fue directa: ChatGPT no está preparado para proporcionar evaluaciones ni intervenciones de salud mental.
La razón no es que la IA sea torpe. Es que hay algo estructuralmente ausente en esa interacción, algo que desde la Terapia Focalizada en la Emoción resulta muy fácil de nombrar.
La IA puede procesar lo que le dices. No puede sentir lo que no dices.
Un psicólogo que trabaja con enfoque emocional no solo escucha las palabras. Nota cuándo la voz cambia de tono al hablar de algo concreto. Percibe la pausa antes de una respuesta. Ve lo que el cuerpo hace cuando algo toca una zona que duele. Esa información, que muchas veces es más reveladora que cualquier cosa que el paciente verbalice, no llega a ningún chatbot.
Además, la IA está diseñada para ser validadora. Tiende a confirmar lo que el usuario dice, a encontrar coherencia en su narrativa, a no confrontar. Y eso, que en una conversación casual es perfectamente razonable, en un proceso terapéutico puede ser exactamente lo contrario de lo que alguien necesita. No porque la confrontación sea el objetivo de la terapia, sino porque una parte fundamental del trabajo emocional es encontrar, con acompañamiento real, las zonas en las que la narrativa que nos contamos sobre nosotros mismos no es del todo exacta.
Hay un mecanismo que vale la pena entender bien. Cuando alguien en un estado emocional difícil interactúa con una IA que responde con empatía calibrada y le dice exactamente lo que necesita escuchar, puede ocurrir algo paradójico: la sensación de alivio inmediato reduce la urgencia de buscar ayuda real. La emoción se regula superficialmente, el malestar baja un poco, y el ciclo continúa.
Esto no es un problema menor. El estudio de Digital Health de 2025 documentó que entre los usuarios de Reddit que usaban ChatGPT para terapia, las preocupaciones más frecuentes giraban en torno a la profundidad emocional real de la interacción y a la ausencia de crecimiento a largo plazo. No era que no sintieran que la IA les ayudaba a corto plazo. Era que sentían que algo no avanzaba.
Desde la TFE, esto tiene una explicación muy clara. El procesamiento emocional profundo, el que produce cambios reales en cómo alguien se relaciona consigo mismo y con los demás, requiere un vínculo. No un algoritmo que simule uno. Un vínculo real, con una persona que también se ve afectada por lo que escucha, que puede equivocarse, que tiene historia propia y que sin embargo sigue presente. Esa presencia, que parece un detalle menor, es en realidad el medio en el que ocurre el cambio.
Esto importa decirlo con la misma claridad que lo anterior: hay usos de la IA en salud mental que son legítimamente útiles.
Usarla para organizar pensamientos antes de una sesión tiene sentido. Usarla para acceder a información sobre lo que te está pasando, para entender mejor un término o un proceso, para no sentirte solo en un momento puntual de las tres de la mañana tiene valor real. Algunos usuarios de Reddit la describían como un complemento a su terapia, no como un sustituto, y esa distinción es exactamente la correcta.
El problema no es la herramienta. Es confundir la herramienta con el proceso.
¿Qué es lo que ninguna IA puede reemplazar en la terapia? El vínculo terapéutico. La investigación sobre resultados en psicoterapia muestra de forma consistente que la alianza terapéutica, la relación real entre el terapeuta y la persona, es el predictor más potente de cambio, por encima de cualquier técnica específica. Una IA no puede construir una alianza terapéutica porque no puede estar realmente presente ni ser afectada por lo que escucha.
¿Puedo usar una IA mientras hago terapia? Sí, como recurso complementario. Organizar pensamientos, procesar entre sesiones o acceder a información puede ser útil. Lo que no es recomendable es usarla como sustituto del espacio terapéutico, especialmente en momentos de crisis o cuando el trabajo emocional requiere profundidad y continuidad.
¿Cómo sé si lo que me pasa necesita atención profesional? Si el malestar interfiere de forma recurrente con tu vida cotidiana, tus relaciones o tu capacidad de funcionar, si llevas tiempo sintiéndote atascado en los mismos patrones, o si hay algo que no puedes contarle a nadie y que pesa demasiado para seguir cargándolo solo, eso no es algo que un chatbot pueda resolver. Es algo que merece un espacio real.
Si tienes dudas sobre si lo que estás sintiendo podría trabajarse en terapia, en Tierra de Crecimiento puedes escribirnos para una primera consulta sin compromiso. Trabajamos de forma presencial en Madrid y también en formato online.
Escrito por Borja Alonso Arroyo, Psicólogo General Sanitario Colegiado M-34006. Co-director de Tierra de Crecimiento Psicología. Especialista en Terapia Focalizada en la Emoción.
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